Algo más que café 

21/Abril/2017

Un sitio hecho para los enamorados, los encantados por el cine, los amantes del café y los que quieren tener nuevas experiencias en un mismo lugar; para aquellos nos encontramos con ROERIK video café.

Roerik puede ser una fusión de cine y café, pero al mismo tiempo se puede tomar una cerveza, un cóctel o algo de comer en compañía de amigos, en familia o sólo en pareja. “Cuatro espacios, cuatro pasiones” es su slogan, se puede disfrutar de espacios simultáneamente: un salon de onces, una video tienda, una pizzería gourmet con horno de leña y dos salas de proyecciones.

 

Cuando se llega se divisan dos pisos. Antes era una casa, pero ya de casa no queda nada, porque las construcciones le han dado una personalidad propia. El lugar queda en una esquina, vistoso por su terraza y sus puertas de cristal que dejan entrever lo que allí aguarda.

 

En la entrada del primer piso se encuentra la recepción, donde hay una pared de vinos y un horno de leña. Al lado derecho hay una sala pequeña que parece ser diseñada para los románticos, tonos rosados y en el techo decoraciones de flores caídas. Al fondo, está la sala de proyección principal, que tiene capacidad para 20 personas, donde se puede disfrutar de una larga selección de películas.

 

Junto a las escaleras hay una estantería de películas y diagonal un televisor donde está el catálogo digital con cerca de 2000 títulos disponibles, se puede ver los trailers y escoger las favoritas. Subiendo las escaleras lo primero que vemos son unas cortinas de perlitas rosadas que distinguen y dividen las zonas para parejas, son las mismas que hay en la entrada del primer piso.

Observaba mi alrededor y me sentía en un jardín enorme, lleno de macetas grandes y pequeñas, flores colgando del techo, enredaderas artificiales, lucecitas rosadas, moradas y amarillas, todo un espectáculo de colores. Además, había una ligera música de fondo y zona wifi.

De su variedad de cafés me decidí por un Macchiato Moulin Rouge, un cappuccino con arequipe y salsa de chocolate, para luego conversar con Rolando Vargas por videoconferencia. Es el hijo mayor de los creadores de esta tienda hace 31 años, y a quienes la edad los mantiene en casa, por lo tanto los hijos han heredado y mantienen el lugar como un patrimonio familiar. Y Roerik precisamente es el homenaje a sus hijos -Rolando y Erika-.

Al lado derecho, una pareja de esposos abrazados ven una película en la pequeña sala de cine-semiabierta, adecuada para pequeños grupos (máximo 4 personas). A la izquierda topamos con la terraza semi cubierta, es como en forma de L, me senté e inmediatamente una mesera me mostró la carta.

 

 Tres décadas de historia 

Es un negocio familiar que empezó como una video tienda en 1986 por sus padres enamorados por el cine, Orlando Vargas Y Olga Rodríguez, oriundos de Calarcá, Quindío. Es justo los años de la revolución del cine en casa y fueron los primeros en alquilar películas en betamax.

 

Los avances tecnológicos van afectando el mercado y deben buscar formas de mantenerse, así que en 2005 influenciados por ser de la zona cafetera, abrieron la terraza café en el segundo piso, donde antes se usaba como depósito para las películas. Y ahora donde antes era la video tienda se convierte en la sala de cine, que ha ido cobrando vida con el tiempo. Lo dotaron con sofisticados muebles, sonorizaron y ambientaron como una sala de cine real.


Se puede reservar la sala con anticipación, el valor es de $45 mil para 2 o 3 personas, y $10mil por persona adicional. La sala es privada y se puede ordenar bebidas o comida para consumir durante la película aunque es opcional. 

 La Esencia 

“Es un espacio en el que la gente imagina muchas cosas, yo no me imaginaría pedirle la mano a alguien, pero lo hacen”, expresa Rolando. Roerik ha sido testigo de tres generaciones y la evolución de las mismas, ha sido lugar para eventos como despedidas de solteros y hasta para concretar noviazgos.

 

Entre curiosidades del lugar, hay que en la carta casi todos los productos, a excepción de algunos, tienen nombres de películas muy reconocidas desde Café Capote, Malteada Spanglish, Helado Sr. y Sra. Smith, Cóctel el Padrino hasta Canelazo Rosario Tijeras y Crepé La Isla, entre muchos más.

 

En la larga lista pasamos por diferentes bebidas a base de café, aromáticas y limonadas, jugos, granizados, malteadas, helados y postres, crepés, fondue de chocolate,  pizzas, lasañas, vinos, cócteles, cervezas y otros licores. Los precios son muy variados pero oscilan entre $4mil a $64mil que vale una botella de vino.

La decoración es atractiva, quiere hacer sentir al cliente como en su casa, cuadros, paredes coloridas pero predominan los tonos rosas, sofás, mesas, posters, espejos, lucecitas, y macetas en la terraza, la noche es ideal para visitar y dejarse contagiar por la magia que esconde el lugar.

 A dónde ir 

Abren puertas al público todos los días desde las 2 de la tarde, de lunes a jueves cierran a las 10pm, los viernes y sábados a media noche, y domingos y festivos a las 9pm. Roerik queda a unas tres cuadras largas del portal norte, en sentido occidente, en la Calle 174 A 49 B- 06, en una esquina del barrio Villa Prado. Solo se acepta pago en efectivo.

 

Un concepto poco visto, “para hacer algo comercial, cualquiera lo hace”, agrega Rolando. Estos pequeños sitios le dan un valor agregado a quienes lo visitan y hacen que quieran volver.  

Por Paola Araque Carreño                 @Alpoin___A
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